EL BAILE DE LAS OLAS
Deseaba salir a respirar, ser acariciada por el sol, experimentar, de nuevo, el olor a sal, la arena pegada en mi cuerpo... Se hacía lento, el momento parecía no llegar... visitar mi mar... el olor a salitre, el rumor de las olas rompiendo en la orilla, sentir el calor en mi piel, respirar el olor a sol, a mar, a sal... Tras meses de espera, días largos tras la ventana, videollamadas, reuniones de zoom... llegó el día, emocionada ordené mi bolsa, me puse el bikini, protector solar, y conduje hasta la playa, al fin ver mi mar, respirarlo, sentirlo, ser acariciada por él... La pasarela se me hizo eterna, demasiado larga, y, al fin, la arena, me descalcé, hace meses que no la sentía bajo mis pies, fue una caricia caliente y deliciosa, delicada. Caminé hasta la orilla, y me dispuse a buscar un lugar para instalarme, y contemplar la escena. Había espacio, muy pocas personas en la playa, me gustó la sensación de soledad. Había soñado tantas veces con este encuentro, y, sí, allí es...